Sos fantástica. No encuentro las palabras para expresarlo, pero vos... tu mera existencia me trae cierto sentimiento. Es extraño, demasiado, más de lo que pienso, pero es asi.
Vacío.
Vacío me siento cada vez que te veo, vacío me siento cada vez que me acuerdo. Vacío. Pero qué pasa: cada vez que te leo, cada vez que tengo esa pequeña y tonta, pero gran oportunidad de leerte; de poder abusar de la tecnología para adentrarme en lo que hace tiempo denominé como 'ventana directa hacia la mente' (cabe aclarar, en este caso, la tuya) algo dentro de mi cambia. O no sé, ya no sé qué pensar.
Quiero entenderlo, pero tengo el presentimiento de que este es mi propio cementerio de culpas, dolores e ilusiones y no tengo la fuerza suficiente para enfrentarlo. Siento que, en mi corazón, hay una habitación tipo bodega, y que por ahí guardé en una botella de vino añejo (o lo que sea) todo eso que sentía por vos, pero que no llegué a cerrarlo por completo. Y siempre que (te) leo, algo o alguien se manifiesta y me sirve una copa de aquel vino que tanto me hiciste odiar, pero que yo amaba.
Si, alguna vez fuiste lo más importante para mí y lo arruiné todo, desde el primer momento en que desbarranqué y la cagué. "¿Cómo pude enamorarme de vos?" todavía me pregunto.
Pero a esta altura tal vez sea demasiado tarde para arrepentimientos y culpa.
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